¿Por qué es vital ganar terreno a los vehículos de motor en el espacio público?

En la mayoría de ciudades españolas el espacio público dedicado a los coches se oscila entre el 70 y el 80% del espacio a los coches.

 

Solo el 20% restante se dedica a peatones. En la mayoría de casos este 20% de espacio peatonal no es suficiente porqué debe ser compartido con terrazas, contenedores de basuras, entradas de aparcamientos, aparcabicis… En este caso Girona no es una excepción.

La necesidad de mantener la distancia física ente personas, debido a la emergencia sanitaria provocada por la COVID se ha puesto de manifiesto la necesidad de que peatones y ciclistas ganen espacio al coche en la vía pública.  Numerosas ciudades como Valencia, Vitoria, Barcelona, Milán, Berlín o París, han llevado a cabo medidas realmente ambiciosas para satisfacer esta demanda.

 

La movilidad sostenible ha entrado en el centro del debate a causa de la pandemia y la necesidad de establecer una distancia física, pero lo cierto es que sus beneficios van mucho más allá.

¿Por qué debemos ganar espacio al coche? A lo largo de 2014, se desarrolló en Girona una encuesta de movilidad. Es antigua, pero, desgraciadamente, es las más reciente. Copenhague es una de las ciudades más avanzadas en movilidad sostenible porqué (entre otras cosas) recogen muchos datos de desplazamientos de sus habitantes. Esto les permite una mejora constante de los servicios. A partir de la encuesta de 2014 podemos saber el número de desplazamientos en coche que se producen durante un día laboral con origen o destino en Girona. El total asciende a 136.169 desplazamientos diarios. Más de la mitad, el 54%, son desplazamientos dentro de la misma ciudad y un 28% son conexiones con Salt. El 18% restante son desplazamientos vinculados con Sarrià, Sant Gregori, Fornells, Quart y Vilablareix. Todos estos desplazamientos generan hasta un total de 28.354 tn de CO2 (sin contar los días laborales). Si quisiéramos eliminar el CO2 anual generado, necesitaríamos plantar 12.715 pinos y que estos trabajaran a pleno rendimiento durante 50 años.

Parece evidente, que mejorar la red ciclista y de transporte público en Girona y su conectividad con el área metropolitana supondría un paso importante en la lucha por la reducción de emisiones y por tanto mitigación del cambio climático. Con las costumbres actuales y la infraestructura de que disponemos, parece descabellado pensar que una persona pueda venir de San Gregori en bicicleta, pero en ciudades como Copenhage la media diaria de un ciclista es de 12 km. El núcleo urbano de todos los municipios mencionados se encuentra a menos de 6 km del centro de Girona. ¿Qué hace que allí sea la norma y aquí una rareza?

Durante el confinamiento, en Girona las concentraciones de óxidos de nitrógeno han disminuido hasta un 60% debido a la reducción del tráfico. Los NOx son uno de los gases de efecto invernadero más potentes que, además, tienen un efecto tóxico para las personas. Provocan problemas como irritaciones del sistema respiratorio, ojos o piel e incluso algunos tipos de cáncer. Efectos similares tienen las partículas (PM10 y PM2,5). La contaminación atmosférica en todo el mundo ya provoca al año 9 millones de muertos.

Por otra parte, durante este confinamiento, aparte de notar el aire más limpio y respirar mejor, también hemos podido disfrutar de una menor contaminación acústica.  El ruido constante de una ciudad provoca problemas de salud (desde insomnio hasta problemas digestivos ) como consecuencia de la alteración del sistema nervioso. Unos problemas que pensamos que están relacionados inevitablemente al hecho de vivir en una ciudad y que ni nos planteamos que puedan desaparecer. Pero sí, se puede.

Por lo tanto, postar por la movilidad sostenible es vital para mitigar el cambio climático y mejorar la salud física y mental de las personas. En los Países Bajos por cada euro invertido en movilidad sostenible tienen un retorno de 37 € ahorrados en salud.

Históricamente, las plazas, paseos, parques y jardines urbanos han sido espacios donde los habitantes de la ciudad podían socializar y divertirse con sus vecinos. Desde la década de los 60-70 estos espacios se han ido perdiendo en beneficio del coche, forzando a la gente a pasar más tiempo dentro de casa. El coche era el progreso y el progreso no debía tener fin. En Girona tenemos imágenes del mercado del León convertido en un gran aparcamiento o de las calles Santa Clara y Ballesteries de paso habitual de todo aquel coche que lo deseara. Ahora nos parecería imposible volver atrás. A pesar de los tímidos avances en los espacios antes mencionados, desgraciadamente la situación aún no ha mejorado lo suficiente ya que actualmente el espacio libre de coches en las mayoría de ciudades sigue siendo minoritario. Así pues, disponer de más espacio libre de coches, nos podría permitir recuperar las calles como espacio de socialización y esparcimiento.

¿Qué otros beneficios tiene una apuesta decidida por la movilidad sostenible? La contaminación acústica que se deriva también tiene un impacto negativo sobre la fauna urbana, sobre todo pequeñas aves que pueden desorientarse con el ruido. Inevitablemente, el espacio dedicado a los coches provoca que haya una falta de espacios verdes. La Organización Mundial de la Salud recomienda que todas las personas deberían tener un espacio verde a menos de 500 metros de casa para distraerse, principalmente por los beneficios que tiene sobre la salud mental. En los espacios verdes, los árboles y las plantas mejoran la calidad del aire y regulan la temperatura ambiente. El asfalto de una calle sin árboles en verano puede calentarse hasta 60ºC. Si la calle dispone de árboles, el asfalto no se calentará más que la temperatura ambiente. Durante las noches, el asfalto libera el calor que ha absorbido durante el día, esto es una de las causas por las que las noches en un pueblo son más frescas que las noches de ciudad.

Los espacios verdes también fomentan la igualdad. Esto se ha hecho evidente con el confinamiento. Tres meses encerrados en una casa con jardín no es lo mismo que tres meses encerrados en un piso sin balcón. Tampoco es lo mismo salir al portal y encontrarte un parque donde poder pasear y jugar con los niños o encontrarse una acera de 1.5m de ancho, una barrera de coches aparcados y todo de vehículos contaminantes pasándote por delante. Las políticas en movilidad sostenible también luchan contra la desigualdad inherente de nuestras ciudades.

  • On 10 de September de 2020
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